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El precio de lo gratuito

29 enero, 2018

Facebook, Gmail, Twitter, WhatsApp, Instagram… Internet está repleta redes sociales y servicios gratuitos. Empresas que invierten miles de millones en desarrollo, personal, instalaciones y equipamiento, nos ofrecen gratis sus productos. Sólo tenemos que soportar un poco de publicidad, no tenemos que pagar nada… ¿O sí?

Pensar que los 6.732 millones de dólares de beneficio que obtuvo Google en el 3er trimestre de 2017 provienen exclusivamente de la explotación de su publicidad es, cuando menos, simplista. Las grandes “empresas de Internet” extraen gran parte de su beneficio de un producto mucho más lucrativo y en alza, el nuevo petroleo: nuestros datos.

Al aceptar las condiciones de uso de estos servicios “gratuitos” estamos cediendo a las grandes compañías todos los derechos sobre  cualquier dato que directa o indirectamente subimos a Internet. Bueno, podemos pensar, somos adultos y es una decisión nuestra. Pero, ¿qué pasa con nuestros hijos? ¿Qué pasa con los menores que (legal o “alegalmente”) se abren cuentas en las redes sociales de moda? Les dejamos internarse en la jungla solos, sin indicaciones y sin mapa. ¿Estamos seguros de que no se perderán?

Un buen punto de partida sería explicarles a nuestros hijos lo que implica aceptar las condiciones de uno se estos servicios. La tarea es más compleja de lo que parece, ya que ni nosotros mismos leemos esas condiciones, y si lo hacemos no entendemos casi nada debido a la jerga legal intencionadamente retorcida que utilizan.

Conscientes de este problema, el año pasado la Growing Up Digital Taskforce elaboro un informe en el que traducían a un lenguaje cotidiano los términos y condiciones de uso de la red social más usada por la juventud en aquel momento: Instagram. El resultado son dos folios con 24 puntos que recogen, de forma perfectamente entendible, los términos de uso, derechos y obligaciones que los usuarios aceptan al abrir una cuenta en esta red social. Dos folios que dejan muy claro cuál es el objetivo y la finalidad de este producto. Exponen tan claramente sus intenciones que, según ese mismo informe, muchos de los adolescentes ingleses que participaron en el proyecto cerraron sus cuentas en Instagram tras leerlo.

Desde el colegio pensamos que sería buena idea que vuestros hijos (y vosotros mismos) lo leyeseis. Para facilitar la tarea lo hemos traducido y lo ponemos aquí a vuestra disposición. Que no sea por estar mal informados.

Dpto. TIC del Colegio Madre Josefa Campos

 

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